Atención domiciliaria: ventajas frente a la hospitalización prolongada

Comparar costos, bienestar del paciente, reducción de infecciones y comodidad familiar.

La atención domiciliaria se ha convertido en una alternativa cada vez más valorada frente a la hospitalización prolongada. Uno de los factores principales es el costo: mantener a un paciente internado por semanas o meses en un hospital o clínica puede resultar muy caro, considerando no solo la cama, sino también los honorarios médicos, alimentación y traslados. En cambio, al recibir atención en casa, las familias pueden optimizar gastos y contratar solo los servicios necesarios, ajustados a su realidad económica.


Además de lo financiero, el bienestar del paciente juega un rol fundamental. Permanecer en un ambiente familiar reduce la sensación de aislamiento y favorece el estado de ánimo, lo que a su vez puede mejorar la recuperación. Muchos adultos mayores o pacientes crónicos se sienten más tranquilos en su propio hogar, rodeados de sus pertenencias y con la cercanía de sus seres queridos.


Otro beneficio clave es la reducción del riesgo de infecciones intrahospitalarias. Los hospitales concentran múltiples patologías y bacterias resistentes que pueden complicar la evolución de un paciente vulnerable. Al recibir atención en casa, disminuye considerablemente la exposición a estos riesgos, siempre que se mantengan adecuados protocolos de higiene y seguimiento médico.


Finalmente, la comodidad para la familia es un factor que no se puede ignorar. La atención domiciliaria facilita la organización de turnos de cuidado y permite mantener una dinámica más flexible, sin depender de horarios estrictos de visitas hospitalarias. Hoy en día, además, existen herramientas digitales como Nursix, que ayudan a coordinar turnos, registrar fármacos y mantener la comunicación clara entre profesionales y familiares, haciendo que la experiencia sea más ordenada y segura.