Cuando una familia decide optar por la atención domiciliaria, no basta con tener la disposición y el personal adecuado: la casa debe estar preparada para recibir al paciente de forma segura y funcional. Un checklist básico ayuda a evitar improvisaciones y asegura que tanto el paciente como los cuidadores trabajen en un ambiente cómodo y bien organizado.
El primer punto es la seguridad y accesibilidad. Es importante retirar alfombras sueltas, cables en el suelo o muebles que dificulten el paso, sobre todo si el paciente tiene movilidad reducida. También se recomienda instalar barras de apoyo en baños, rampas si hay desniveles y asegurar una buena iluminación en todos los espacios. Estos detalles marcan la diferencia en la prevención de caídas y accidentes.
Otro aspecto fundamental es el espacio y la higiene. Lo ideal es destinar una habitación ventilada y tranquila, con espacio suficiente para equipos médicos o insumos que se necesiten. Mantener el área limpia, ordenada y con superficies fáciles de desinfectar es clave para evitar infecciones. Además, contar con un lugar específico para medicamentos, siempre identificado y seguro, facilita la administración y control de tratamientos.
Finalmente, no hay que olvidar el apoyo tecnológico. Hoy existen aplicaciones como Nursix, que permiten coordinar turnos, registrar medicamentos y compartir información entre profesionales y familiares en tiempo real. Esto no solo optimiza la atención, sino que también da tranquilidad a la familia al tener todo centralizado y bajo control. Preparar la casa con este checklist es el primer paso para que la experiencia de la atención domiciliaria sea positiva y sostenible en el tiempo.